Por ahora es una ley que no se cumple, un pacto que no se sabe si llegará. Pero cuando lo haga promete ser el punto más controvertido y el más difícil de cumplir. Están todos los agentes tan acostumbrados a las imprecisiones que los principios van a ser costosos. Pero, seamos sinceros. ¿Hoy en día, quién va a la peluquería sin hora? Los tiempos cambian.

Pero hacer esperar es un término muy difuso, es difícil establecer en qué momento empieza el contador y sobretodo quién hace esperar a quién.

Para ello las organizaciones han de dar un paso atrás y ordenar sus muelles. Eso de ya llegarás y ya te cargaré ni funcionará en un futuro ni funciona ahora. La implantación de ventanas horarias tiene un gran numero de ventajas y entre ellas, aunque no es la mejor, está la definición clara de quién hace esperar y desde cuando espera. Pongamos un ejemplo básico:

Cargador

  • Pone a disposición de un transportista la disponibilidad de una carga desde las 11:00 de la mañana hasta las 15:30 de la tarde. Lo hace por que no dispondrá de las sandías hasta las 11:00 y a las 15:30 llegan los melones y todas las sandías han tenido que salir para ese momento.
  • Y da estas opciones para cargar: 11:00-11:30, 11:30-12:00, 12:00-13:00 y 15:00-15:30. Los ha definido en función del número de carretilleros que tiene, el equipo del que dispone, etc. Obviamente aquí vamos a saltarnos que no todas las cargas pueden ir a todas las ventanas ni a todos los muelles, las incompatibilidades, etc. Nos lo saltamos en el ejemplo, la plataforma lo tiene en cuenta todo.

Transportista

  • Analiza sus compromisos anteriores, sus compromisos posteriores y determina que cargará de 12:00-13:00. Esto le permite llegar desde su carga anterior y no pone en riesgo ni el disco ni el compromiso de entrega de la mercancía.

Analicemos que han conseguido los agentes.

El cargador ha definido una capacidad de trabajo y ha puesto a disposición de todo el mundo un mecanismo claro de tiempos de carga, reglas, etc. Deja de “perder el tiempo” ajustando las horas de carga de sus transportistas, ya que es el sistema con todas las restricciones que le queramos dar el que permite y valida la reserva del slot.

El transportista no se ve sometido a un horario que no va a cumplir, se le dan grados de libertad para que entienda que no se le ve a hacer esperar pero que tampoco se lo atenderá antes de.

Y ahora viene lo mejor, las métricas.

Cuando el camión llega antes de la hora estipulada, eso es tiempo de anticipación. Podríamos pensar que eso es bueno, pero llegar 3 horas antes no lo es. Es una pérdida de tiempo y el transportista tiene la opción de trabajar y mejorar ese aspecto ya que le influye directamente en la productividad.

También sabemos en este caso que el compromiso de carga finaliza a las 13:00. Si a las 13:00 el camión no está cargado, ese tiempo de retraso es directamente imputable al cargador.

Pero también hemos de tener claro que si a las 12:00 el camión no estaba registrado, el atraso es culpa del transportista y el atraso corre a su cargo.

También sabemos la duración teórica del slot de carga y el tiempo real de carga, por lo que podemos determinar si nuestro operador logístico en almacén está cumpliendo. Incluso podemos valorar el tiempo entre la llamada a muelle y la correcta posición del camión para empezar las operaciones.

Pensarán, esto es muy estricto, pero es que un sistema de ventanas sirve para esto. Para no perder el tiempo en la peluquería y tampoco en el parking de una plataforma. Para que cada parte se haga responsable de su parte y para que cuando no lo haga asuma ese coste.

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